Beato Ignacio Casanovas Perramón
Sacerdote Escolapio y Mártir
Infancia y vocación
Ignacio Casanovas Perramón nació en Igualada, Barcelona, el 15 de junio de 1893. Su infancia estuvo marcada por la temprana muerte de su padre, lo que dejó a su madre, María Perramón, la responsabilidad de criarlo a él y a sus hermanos. Desde niño recibió su educación en la escuela de los Escolapios de su ciudad natal, ambiente que despertó en él una profunda vocación religiosa. Siguiendo el ejemplo de su hermano mayor Jaime, ingresó en el noviciado escolapio de Moià en 1909. Allí profesó sus primeros votos en 1911, completando después los estudios de filosofía y teología en diversas casas de formación, entre ellas el colegio de Irache, en Navarra. En 1914 emitió sus votos solemnes en Terrassa y fue ordenado sacerdote en 1916 en la capilla del colegio de San Antón, en Barcelona.
Ministerio escolapio
Tras su ordenación, Ignacio inició un fecundo servicio en varios colegios de la orden escolapia. Pasó por Terrassa, Vilanova i la Geltrú, Olot y el colegio de la calle Diputación en Barcelona. Se destacó como maestro entregado y sacerdote cercano, con sensibilidad artística —tocaba el piano— y habilidad en trabajos manuales. Era conocido por su espíritu alegre y su disponibilidad al servicio. Aunque se consagró plenamente a la misión escolapia, nunca descuidó el cuidado de su madre, con quien mantenía un lazo filial entrañable. Esa dualidad de religioso fiel y de hijo solícito marcaría toda su vida.
Martirio y beatificación
En 1936, al terminar el curso escolar, Ignacio regresó con su madre a la finca familiar de “Can Brunet”, en Òdena. El estallido de la Guerra Civil Española convirtió su condición de sacerdote en motivo de riesgo. A pesar de que le ofrecieron refugio y la posibilidad de huir, decidió permanecer con su madre y afrontar el peligro. El 15 de agosto celebró allí misa, último signo de su fidelidad sacerdotal. Un mes más tarde, el 16 de septiembre, fue apresado por un grupo armado que registró y saqueó la casa. Tras permitirle rezar el Padrenuestro, lo fusilaron en un paraje cercano, “La Creueta”. Antes de partir, se despidió de su madre con palabras llenas de fe: “Madre, me matarán, pero ¿puedo yo morir por una causa más santa?”.
La Iglesia reconoció su entrega y martirio. El Papa Juan Pablo II lo beatificó el 1 de octubre de 1995, junto con otros mártires de la Guerra Civil española. Desde entonces, Ignacio Casanovas Perramón es recordado como un sacerdote escolapio fiel a su vocación, un hijo ejemplar y un mártir que entregó la vida por Cristo con serenidad y valentía.
Curiosidades sobre su vida
| Evento | Descripción |
|---|---|
| Vocación familiar | Su hermano mayor, Jaime, también fue escolapio. Fue precisamente al ver su ejemplo que Ignacio decidió seguir el mismo camino religioso. |
| Talento musical | Además de su labor como sacerdote y maestro, tenía facilidad para la música y tocaba el piano, lo que le permitía animar la vida comunitaria y educativa. |
| Hombre de oficios | Era muy hábil en trabajos manuales, lo que le ganaba la estima de sus compañeros y alumnos, ya que unía la docencia con destrezas prácticas. |
| Cercanía con su madre | A pesar de su consagración, mantuvo siempre una atención especial hacia su madre viuda, visitándola y cuidándola en todo lo que podía. Esa fidelidad filial fue una de las razones por las que decidió quedarse en Òdena durante la persecución. |
| Última oración | Antes de ser fusilado, pidió arrodillarse para rezar el Padre Nuestro. Los milicianos se lo concedieron, y en esa postura entregó su vida, con serenidad y fe inquebrantable. |
Trivia: ¿Qué tanto sabes?
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Enlaces de interés
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